La transformación digital no es un tema relegado al ámbito de las grandes organizaciones, sino que debe ser una prioridad para las empresas de cualquier tamaño, pues según un estudio reciente hasta el 76% de las pequeñas empresas dependerán de la tecnología digital para operar de manera eficiente. A medida que nos dirigimos a un nuevo entorno de trabajo, la transformación digital del pequeño negocio respaldará en el futuro estilos de trabajo más inteligentes.

Como ejemplo, lograr buenos objetivos comerciales mientras los empleados trabajan desde casa es uno de los beneficios habituales en la transformación digital, pero no el único. En este sentido, vale la pena señalar que, si bien la transformación digital se ha acelerado considerablemente desde el 2020, todavía hay que esperar muchos y nuevos desafíos a los que habrá que hacer frente durante los próximos años. Por eso, tener una estrategia global de transformación digital es fundamental para llevar a cabo este nuevo sistema de trabajo híbrido.
Planificar una estrategia de transformación digital del pequeño negocio
Es bastante común que las pequeñas empresas tengan problemas a la hora de definir una estrategia de transformación digital exitosa. Por eso, hemos elaborado una lista de verificación con todos los pasos que conviene realizar para realizar esa tarea. Te los contamos a continuación:
1. Visión y objetivos claros
Evalúa tu negocio. Realiza un diagnóstico honesto de los procesos actuales identificando puntos débiles e ineficiencias y determinando qué áreas tienen un mayor potencial de mejora. Define objetivos específicos, medibles, alcanzables y con plazos definidos. Como, por ejemplo, aumentar las ventas en un 20% o reducir los tiempos de entrega. Por supuesto, desarrolla un plan de acción para alcanzar tu objetivo.
2. Asignar roles y responsabilidades a los empleados
Se entiende que crear equipos específicos para impulsar un proyecto de transformación digital en una pequeña empresa puede ser complicado. Por eso, es fundamental asignar un rol de gestión de proyectos a uno de los miembros del equipo o bien contratar a un experto de forma temporal, para asegurarnos de que todas las partes interesadas estén involucradas y comprendan el valor de esta transformación.
En estos casos, no solo se debe involucrar al responsable de TI, sino también a los gerentes y a las personas responsables de la toma de decisiones. Trabajar en compartimentos puede obstaculizar la innovación e impedir que se cambie el enfoque rápidamente, por lo que incluir a la mayor cantidad de personas posible en el proceso, garantizará que la estrategia de transformación digital satisfaga las necesidades de toda la empresa desde un principio.
3. Tener en cuenta el presupuesto y el tiempo del que se dispone
Uno de los mayores problemas a los que pueden enfrentarse las pequeñas empresas durante un proceso de digitalización, son los recursos limitados, como por ejemplo el dinero o el tiempo. Estas limitaciones hay que tenerlas en cuenta a la hora de crear una estrategia.
Tampoco hay que olvidar la importancia de encontrar socios o empresas fiables, que tengan la experiencia suficiente como para ayudar a implementar nuevos sistemas, dispositivos y flujos de trabajo. Esto puede potenciar que el proceso se desarrolle sin problemas y no tener costes adicionales sobre la marcha.
4. Identificar qué áreas del negocio requieren mejoras de digitalización
Se deben enumerar los problemas más urgentes que tiene la empresa. Lo más probable es que haya problemas claves y otros menos acuciantes. Hay que determinar cuáles son las prioridades a corto, a medio y a largo plazo.
5. Informar a los empleados sobre los cambios de la transformación digital
La transformación digital implica un cambio importante en el funcionamiento de la empresa, por eso las personas son fundamentales para que el esfuerzo obtenga resultados.
Hablar con los empleados te aportará información clave como las necesidades y los desafíos laborales de la plantilla, conocerás cuáles son los procesos o la tecnología deficiente y cómo se puede mejorar la experiencia del cliente. Esto no solo ayudará a aclarar aún más las prioridades, sino que también ayudará a tus empleados a entender por qué es necesaria la transformación digital y en qué les beneficiará.
6. Pensar a largo plazo
La transformación digital es un esfuerzo continuo por mejorar las operaciones comerciales a través de las nuevas tecnologías. Por lo tanto, si bien es más fácil pensar en las necesidades presentes, también hay que mirar hacia el futuro y trazar planes a largo plazo. Es posible que haya que plantearse analizar la tasa de crecimiento y diseñar cómo esperas que tu negocio crezca en los próximos 3-5 años.
7. Recurrir a expertos
Si bien las grandes empresas pueden contratar a consultores de transformación digital, esto no siempre es factible para las pequeñas. Sin embargo, eso no significa que no puedas recibir orientación o apoyo.
Por otro lado, aprovechar la experiencia de los distribuidores también puede ayudarte a apuntalar tu estrategia y a identificar a los mejores proveedores que te apoyen para lograr los objetivos empresariales.
8. Trabajar con la tecnología y con los socios adecuados
Por último, con toda la información que hayas recopilado para trazar tu estrategia, es hora de elegir los proveedores de tecnología y servicios para que formen parte del proceso de transformación digital. El socio adecuado se asegurará de que las aplicaciones, los sistemas o cualquier tecnología que vayas a utilizar, ofrezca integraciones robustas que faciliten el trabajo de todos los días.

